Uno de estos ejes es el
crecimiento del comercio internacional. Desde 1970 hasta 2001, el intercambio
global de mercancías aumentó significativamente, pasando de 300,000 millones de
dólares a casi 6.2 billones. Este crecimiento ha sido favorecido por la mejora
y el abaratamiento de los medios de transporte, especialmente el tráfico
marítimo, que duplicó su volumen entre 1975 y el año 2000.
El auge de los flujos
financieros también caracteriza a la economía global. Cada día, aproximadamente
un billón de dólares circula en transacciones financieras, muchas de las cuales
no están relacionadas con el intercambio de bienes o servicios, sino con
actividades especulativas como la compra y venta de monedas, bonos y fondos de
inversión.
Finalmente, se destaca la interconexión de todas las regiones del planeta. Una decisión económica o política tomada en un país puede tener efectos inmediatos en otros lugares del mundo. Este fenómeno es claramente visible en los medios de comunicación, como cuando una crisis energética en Estados Unidos afecta directamente el comportamiento de la bolsa de valores en Japón.


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